
Agriturismo con piscina y restaurante en Carmignano, entre los viñedos del Montalbano.
Sobre el alojamiento
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Reseñas de huéspedes
Alojarse en Villa La Malva es una experiencia que va mucho más allá de una simple noche. Desde el primer momento, nos sentimos como invitados especiales gracias a la cálida y sincera bienvenida de la dueña y todo su personal: atentos, sonrientes y pendientes de cada detalle. Una hospitalidad excepcional, cada vez más difícil de encontrar. La propiedad es un tesoro de belleza: la habitación, las zonas comunes y cada rincón de la villa irradian el auténtico espíritu de la Toscana: piedra, madera, silencio y una relajante vista a las colinas. Cada noche, cenábamos junto a la piscina, inmersos en la campiña toscana: la vista de las colinas teñidas de rosa al atardecer y el intenso aroma a jazmín en el aire convertían cada cena en un momento mágico e inolvidable. Esa sensación de estar verdaderamente en la Toscana —la auténtica— no se compra, se vive. Y aquí, se experimenta plenamente. Sin duda, volveremos. Muy recomendable para quienes buscan autenticidad, belleza y calidez humana.
Nos alojamos en este hotel durante tres noches y nos encantó. Es un negocio familiar y todo el personal fue increíblemente amable, atento y servicial durante nuestra estancia. La vista desde nuestra habitación superior con vistas al valle era espectacular, y el paisaje desde la piscina era igual de impresionante. Después, pasamos tres noches en un resort más lujoso, pero la comida no se comparaba con la de La Malva. Y en cuanto a las vistas, La Malva es insuperable. Sin duda volveríamos y lo recomendamos encarecidamente a cualquiera que busque una estancia cálida, auténtica e inolvidable.
Muy buen sitio para descansar. Lo malo es, curiosamente, la piscina. Parece muy cuidada pero no es así.
Hemos estado una semana en esta Villa. 4 personas. El sitio muy bonito y el trato con los dueños muy correcto. El resto muy mal... Nosotros cogimos la habitación con cocina, ya que íbamos con niños. En ella solo había 4 vasos, 4 platos (dos de postres, uno llano y uno normal), una cafetera de toda la vida, una olla pequeña y un bote con cuatro horquillas y cuchillos. Y un fogón de camping eléctrico. Ni microondas o una paella, o unas tijeras, o un cuchillo de cocina, etc. En esta misma habitación había la cama de matrimonio.No teníamos mesa ni sillas para comer, ni mesita de noche. En las habitaciones y baños no había muebles para dejar la ropa o utensilios varios. El armario que había era solo para colgar ropa, pero solo había 4 perchas. En la web cuelgan las habitaciones mas bonitas, pero la nuestra no era así. Limpieza, venía una chica cada día hacer camas y vaciar papeleras, nada más. ¡El problema es que no tienes ni fregona, ni escoba, ni nada! ¿Entonces como limpias?? El aire acondicionado estaba siempre a 26° y no podías graduarlo. ¡Pasamos calor! Todo mal pensado y poco práctico.
Hermoso lugar, buena atención, esperaba un poco más, por el precio





