
- Habitaciones
- 4 habitaciones
Casa de campo con restaurante en Marsala, entre las salinas del Stagnone y el vino.
Sobre el alojamiento
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Reseñas de huéspedes
Esta antigua residencia, enclavada en la tranquilidad de la campiña de Marsala, parece suspendida en el tiempo y te invita a no querer irte nunca. La auténtica elegancia de los espacios y la atmósfera apacible hacen de esta casa el refugio perfecto para quienes buscan sencillez, belleza y serenidad. Margherita, con su amabilidad y disposición, te hace sentir como si conocieras esta casa desde hace mucho tiempo, y sus padres, corteses y elegantes, con su discreta presencia, añaden aún más tranquilidad a este oasis de paz. Creo que está claro que estaré encantado de volver :)
Nos alojamos cuatro días en esta encantadora residencia cerca de Marsala. Nuestra habitación estaba impecablemente limpia y decorada con gusto y esmero al estilo clásico siciliano. El jardín era precioso, con muchos rincones para relajarse y disfrutar de la tranquilidad. Maxime nos recibió con los brazos abiertos y nos recomendó dónde cenar; además, fue muy atento y amable al atender nuestras peticiones. Muy recomendable para quienes deseen descubrir la belleza de esta zona de Sicilia, incluidas las cercanas e impresionantes Islas Egadi.
Me alojé allí del 16 al 19 de septiembre con mi esposa y dos parejas de amigos. El alojamiento es realmente único, en un edificio histórico con mobiliario original. La gestión es familiar, con un trato muy atento y hospitalario. El desayuno es abundante y delicioso. Su ubicación es ideal para visitar la isla de Mozia y la costa de Stagnone.
¡Una estancia de dos días muy agradable! La casa es encantadora y Maxime es muy acogedor y amable. El desayuno incluye productos caseros auténticos; la cassatelle de ricotta y el pastel de ciruelas nos parecieron deliciosos. Está ubicada a pocos pasos de las salinas y el muelle, pero la zona es muy tranquila y apacible.
Acabamos de regresar de unas maravillosas vacaciones en el oeste de Sicilia, con Marsala como punto central. Nos hospedamos en la Antica dimora La Porta del Sale, un lugar encantador, precioso por su atmósfera de serena elegancia aristocrática. Aún más valioso fue el elegante y familiar recibimiento y la atención al detalle. A Giovanna y su familia, un sincero agradecimiento por haber enriquecido enormemente nuestra estancia en la tierra de los antiguos elimios. Mauro y Anna





