
Agriturismo con restaurante y granja educativa en Corvara, entre las montañas de la provincia de Pescara.
Sobre el alojamiento
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Reseñas de huéspedes
¡Un rincón paradisíaco en el corazón de Corvara! 🌲🐝 Pasé 7 días inolvidables en la casa del árbol, y la experiencia fue simplemente perfecta. Desde el primer momento, Elide y Marino nos mimaron y trataron de maravilla. Su amabilidad, disposición y atención hacia los huéspedes marcan la diferencia. Un punto fuerte es la calidad de la gastronomía: comida orgánica, auténtica y de primera calidad que resalta los auténticos sabores de la zona. La casa del árbol ofrece una atmósfera mágica, ideal para desconectar y sumergirse por completo en la naturaleza sin renunciar a la máxima comodidad. Muy recomendable para quienes buscan relajación, una cálida bienvenida y una excelente gastronomía. Muchísimas gracias de nuevo por todo, especialmente por el regalo, que apreciamos muchísimo. ¡Volveremos sin duda!
Un lugar sencillamente maravilloso. Marino y Elide son unos anfitriones excepcionales. Llegamos como extraños y nos iremos como parte de la familia.
Pasamos una noche aquí durante nuestra excursión por la región de Abruzzo. Nos recibieron con mucha calidez y tuvimos nuestra propia cabañita con baño y dos tumbonas con vistas. Aprendimos mucho, escuchamos muchas historias y nos reímos un buen rato durante una cena deliciosa. El desayuno era abundante, como buen desayuno para excursionistas. ¡Muy recomendable!
Encontré este lugar mágico simplemente consultando mapas porque quería visitar el Valle del Tirino y Rocca Calascio con mi pareja. Así que, sin sugerencias ni recomendaciones, miré la ubicación, las fotos y la página web, y me enamoré al instante. La realidad fue aún más inspiradora, con toda la sencillez de la naturaleza y todo lo que ofrece, desde el paisaje hasta los sabores de los productos locales. Aunque no encontramos ninguno de los tres alojamientos más populares del agroturismo disponible, no nos decepcionó: paz, tranquilidad y limpieza garantizadas en un entorno sencillo y natural, dirigido por una pareja genuina y fantástica de otra época: Marino y Elide, prácticamente los anfitriones de este encantador lugar, que se encargan de todo para que tu estancia sea lo más tranquila y agradable posible, con muchas historias y anécdotas que contar que, de alguna manera, encajan con la hospitalidad ofrecida. Otro punto a destacar es la gastronomía: todos los platos locales preparados en casa por Elide y Marino con pasión e imaginación, utilizando productos orgánicos y sostenibles cultivados en sus tierras. Recomiendo muchísimo este lugar, ¡que siempre recordaré con cariño! Nota: ¡Lo visitamos durante la semana del 15 de agosto de 2024!
Un rincón de paraíso donde el tiempo se detiene – Agriturismo Laperegina Al cruzar las puertas del Agriturismo Laperegina, te sentirás transportado a un mundo mágico, donde cada detalle refleja el amor por la naturaleza, la pasión auténtica y un cuidado extraordinario del alma. Es difícil describir con palabras la atmósfera mágica que se respira: cada rincón está adornado con pensamientos, aforismos y pequeños objetos con significado que reconfortan el corazón e inspiran la reflexión. La vista es simplemente impresionante: la mirada recorre las colinas y los bosques, llegando hasta el mar, mientras que el silencio rejuvenecedor te transporta a otra dimensión, lejos del caos del mundo. Es como si el tiempo se detuviera para permitirte respirar de verdad. Y entonces, la habitación de la casa del árbol. Un sueño hecho realidad, especialmente para nuestro pequeño: un verdadero refugio suspendido entre el cielo y la tierra, con una vista impresionante. Desde allí, podrás presenciar un amanecer encantador, iluminando suavemente el paisaje y coloreando tu despertar con mágicos matices. Un nido acogedor, cálido e íntimo, diseñado con amor y poesía. Pero la verdadera magia de Laperegina reside en Marino y Elide, sus anfitriones. Conocerlos fue un regalo: nos recibieron como si fuéramos parte de su familia, con una generosidad y una autenticidad poco comunes. Las cenas que compartimos con ellos y los demás huéspedes fueron momentos inolvidables, llenos de historias, risas y platos extraordinarios. Cada plato se prepara con los frutos de su tierra: sabores auténticos que hablan de las estaciones, el trabajo y la pasión. Se puede saborear todo en cada bocado. Nos sentimos como en casa; de hecho, mejor que en casa. Una experiencia que nos enriqueció, nos conmovió y nos nutrió en cuerpo y alma. Volveremos, sin duda. Con gratitud y cariño: Irene, Paolo y Leonardo





