
- Habitaciones
- 15 habitaciones
Fattoria del siglo XVIII con piscina en Partinico, en el interior de la provincia de Palermo.
Sobre el alojamiento
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Reseñas de huéspedes
Al registrarnos, una señora nos recibió con una expresión muy seria. Demasiado seria. Cuando entregué mi identificación, me sentí como en el control de seguridad del aeropuerto. Una media sonrisa habría hecho que un huésped se sintiera más a gusto. La habitación era pequeña y estaba llena de moscas, que había que quitar con frecuencia para poder descansar. La piscina era grande y limpia, pero no tenía sombrillas. El desayuno estaba bien, aunque no era muy variado. Dadas las numerosas reseñas negativas y la falta de hospitalidad, no nos apetecía probar la comida.
⭐⭐⭐⭐⭐ ¡Una experiencia fantástica! ¡No crean las reseñas negativas! Pasamos un día maravilloso en Fattoria Manostalla, ¡y solo puedo decir que las reseñas negativas son totalmente irrelevantes! La comida estaba exquisita: todo llegó bien caliente y visiblemente recién salido del horno. Se prestó una atención excepcional a los niños, a quienes se les sirvió de inmediato para que no tuvieran que esperar. La piscina está impecable, bien cuidada y perfecta para relajarse. El personal también marcó la diferencia: todos fueron extremadamente amables, acogedores y muy profesionales. ¡Sin duda volveremos! ¡Muy recomendable!
Pasamos un día maravilloso en Fattoria Manostalla - Villa Chiarelli y quedamos encantados con la experiencia. La calidad de la comida es excelente, y se percibe de inmediato la atención a las materias primas y la tradición. Los aperitivos estaban todos deliciosos: panelle, sfincione, tomates secos rellenos, arancini, berenjenas rebozadas y excelentes quesos frescos de producción propia. Cada plato estaba cuidadosamente preparado y rebosaba de sabor. Los primeros platos también nos conquistaron: una deliciosa pasta con ragú casero y otra con pesto casero, ambas exquisitas. Los segundos platos fueron igualmente impresionantes, con involtini y salchicha elaborada con carne de sus propias granjas. Para acompañar el almuerzo, degustamos los vinos blancos y tintos de su bodega, ambos muy agradables y que maridaban a la perfección con los platos servidos. También disfrutamos de la piscina: preciosa, limpia y bien cuidada, ideal para relajarse en la tranquilidad del campo. El servicio de bar también fue excelente, eficiente y siempre disponible. El valor añadido de este lugar reside en su ambiente: se respira aire puro, se disfruta de una paz maravillosa y uno se siente completamente a gusto. Un lugar auténtico para relajarse, degustar productos locales y redescubrir los placeres de la naturaleza. Muy recomendable. ¡Sin duda volveremos!
Una experiencia terrible. Para olvidar. Algunos sitios tienen comida buenísima, otros no saben cocinar mucho. Pero aquí estábamos al límite. Simplemente no podía comer... 38 € por nada. Nunca había comido tan mal. Todo estaba fatal y, obviamente, mal conservado. Desde los entrantes hasta el postre. Incluso la fruta sabía mal y estaba blanda. ¡Ni hablar! Después de un par de horas, seguía asqueado.
Justito





