Agriturismo con piscina, restaurante y picadero en el valle del Pescara, en Alanno.
Sobre el alojamiento
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Reseñas de huéspedes
Nos alojamos en esta maravillosa propiedad durante seis días (cinco noches) y fue una experiencia extraordinaria. La ubicación es fantástica, rodeada de naturaleza, entre olivos y vegetación exuberante. Es un punto estratégico para explorar todas las bellezas de Abruzzo. El personal es extremadamente amable y atento, la piscina está limpia y el desayuno es abundante y delicioso. La comida es exquisita, con productos locales auténticos. También hay dos ponis, tres cabras y dos patos. Un gran atractivo es la casa del árbol, una verdadera joya con sauna interior y terraza. Pero la guinda del pastel es el propietario, Alessandro, una persona maravillosa, increíblemente amable y siempre disponible para cualquier petición, además de siempre dispuesto a ofrecer consejos sobre lugares para visitar y rutas de senderismo. En resumen, unas vacaciones maravillosas que nunca olvidaremos. Muchísimas gracias a todo el equipo de La Masseria, ¡fueron invaluables! ❤️🔝
Un día fantástico y una comida excepcional. Los raviolis de ricotta con una salsa sencilla estaban divinos. Un lugar fantástico, lo recomiendo a todo el mundo. El personal fue increíblemente amable y los dos primos nos recibieron con los brazos abiertos.
Me alojé en este lugar del 1 al 10 de agosto de 2025. ¿Qué puedo decir? ¡Fantástico, fantástico, fantástico! Alessandro es una persona maravillosa y amable, siempre atento a cada pequeño detalle. Él y su personal son acogedores, 10/10. Las habitaciones están limpias, 10/10. La estructura es 10/10. Con una espléndida piscina y un comedor al aire libre bajo una pérgola, un lugar fantástico. ¿Qué puedo decir de la comida? ¡Deliciosa! El desayuno fue abundante y variado. El almuerzo estuvo delicioso, incluyendo tagliatelle chitarrina y ravioles con varios ingredientes. Todo estaba delicioso, delicioso. Volveremos y lo recomiendo. Gracias a Alessandro y Anastasia por su cariño y atención. ¡Hasta pronto!
Reservamos este lugar solo por una noche, tras encontrarlo por casualidad en internet. Nada más llegar, nos sentimos como en casa. Todo gracias a la hospitalidad de Alessandro, el propietario, y su joven equipo. Lo mejor del lugar es el espléndido paisaje que lo rodea, así como la gran piscina con cenadores, tumbonas e incluso un pequeño bar. La cocina (abierta solo para el almuerzo) sirve platos tradicionales de Abruzzo, y el desayuno, servido en la mesa, es muy completo (la tarta de frutas es imperdible). El entorno es limpio y está muy bien cuidado. En definitiva, es imposible irse sin prometer volver... y quizás probar la experiencia de alojarse en la casa del árbol. Enhorabuena de nuevo a Alessandro por su amabilidad, disponibilidad, profesionalidad y simpatía.
Increíble lugar...Excelencia en todo sentido!!!






